Entre mi docencia y mi profesión.
En el año de 1978 ingrese al CCH Vallejo de
Una vez que entré a
Fue precisamente en Acatlán donde empecé a trabajar como docente, impartí los cursos de Introducción a la epistemología a los estudiantes del tronco común socio-político y a los de Diseño gráfico. Fueron mis primeras experiencias como docente. Para mí fue difícil, iba con temor porque eran alumnos de nivel Superior, algunos de ellos pensaban que era estudiante, dado que tenía 24 años y algunos tenían mi edad. Dar clases nivel Superior fue para mí un reto, tenía que prepararme más, estudiar más y fue ahí donde aprendí a planear una clase para estudiantes de nivel Superior y después de un año la experiencia fue gratificante. Dos años estuve dando clases en Acatlán y para mi fue algo importante, pero como no estaba titulada y sólo tenía dos grupos, renuncié.
Entré al Colegio de Bachilleres en el año de 1990 y por primera vez trabaje con alumnos cuyas edades oscilan entre los 15 y 19 años de edad. No tenía ni idea de cómo eran, estaba acostumbrado a los estudiantes de nivel superior. Los dos primeros años fueron una pesadilla, les daba Métodos de Investigación I y II, a los de primero y segundo semestre. Les dejaba lecturas complejas y a los de Filosofía de quinto y sexto semestre los ponía a leer las obras o capítulos de algunos filósofos. Los resultados de mis estrategias fueron fatales, reprobe a la mayoría de mis alumnos y por lo tanto decidí tomar los cursos de formación docente. Las EIP (Estrategias de intervención pedagógica de Métodos de Investigación I y II, Filosofía I y II) fueron las me ensañaron a ser profesora, a planear una clase y elaborar material didáctico para estudiantes del nivel medio superior. En esos cursos me recordaron que mis estudiantes no iban a ser filósofos, la asignatura sólo es un curso de introducción a la filosofía. De ahí que, fue necesario cambiar las lecturas, no dejarles leer directamente las obras filosófica sino algunos manuales de Filosofía.
Desde 1994 al 2001 tome todos los cursos psico-pedagógicos y disciplinares que el Colegio de Bachilleres ofrecía y fue en estos años que mi concepción de la docencia cambio radicalmente. Estudie el constructivismo como tal, la zonas de desarrollo próximo, las estrategias instruccionales, etc. Todo ello me sirvió para planear las clases, aplicar dinámicas grupales, estrategias de aprendizaje y evaluativas. Esos siete años logré formarme como docente, aunque cabe señalar que aún me falta mucho por aprender y que el desarrolle históricos social, el tecnológico nos obligan a cambiar nuestra concepción del aprendizaje y nuestras propias estrategias. Somos sujetos en devenir y tenemos que continuar cambiando y prepararnos enfrentar las nuevas situaciones.
En el 2001 entre a trabajar a las preparatorias del gobierno del DF, me atrajo el modelo educativo que se iba a implementar y que nos ofrecieron un jornada de trabajo de 40 hrs. Se trata de dar clases, asesorías académicas y seguimiento y acompañamiento. Por primera vez iba a experimentar lo que Cesar Colli llama la educación personalizada, detecta cómo aprende cada alumnos e instrumentar estrategias de aprendizaje diferenciadas. En la hora de tutoría o el seguimiento y acompañamiento tiene como objetivo detectar factores de riesgo, por qué se ausentan los estudiantes o que problemáticas sociales están enfrentando en la medida de lo posible, proporcionarles una ayuda médica o psicológicas por parte de las instancias correspondientes.
Actualmente las preparatorias tiene un rezago académico importante y estamos trabajando en ello.
Tanto en Bachilleres como en la preparatoria hay problemas de deserción y las causas son múltiples.
En lo personal es una gran satisfacción ser profesora de nivel Medio Superior, los jóvenes me han ayudado en mi propia formación como docente. Al final de cada curso les pido que me evalúen y me digan que hice bien y qué tengo que modificar. Aproximadamente en permanencia y avance académico de mis estudiantes es de un 75% en Bachilleres y en la preparatoria de un 60%, si uno analiza los números, seguramente no son del todo satisfactorios, pero estoy consciente que debo seguir trabajando y buscar la forma de cómo motivar a mis estudiantes. La mayoría de ellos me dicen que mis clases les gustan mucho, pero, el problema son los exámenes que les aplico, se les dificultan. Y por eso fue que mis cursos que he tomado en línea,son los de diseño de instrumentos de evaluación para saber qué estoy haciendo bien y que es lo que me falta por desarrollar. Además tome un curso de la generación distópica en las preparatorias del DF, fue muy interesante porque creo que la problemática social de esta generación es diferente a todas las demás. Los sociólogos le han llamado la generación distópica ( término contrario a utopía) a los jóvenes que nacieron entre 1985 y 1993, porque son jóvenes que no vislumbran un futuro mejor, sino que consideran que las sociedades en general van a la destrucción y la corrupción , es en sí una generación desencantada y muchos de ellos, no le encuentran sentido a la vida, son nihilistas. Pablo Gaytán nos decía que el próximo año se espera un incremento de suicidios de los adolescentes, de cada 10 jóvenes 3 van a optar por el suicidio. Considero que como docente debemos estudiar el enfoque sociológico de la educación para ver en qué medida podemos integrar estos elementos en nuestra práctica educativa
Para finalizar diré que las cifras sobre el educación en México nos golpean a todos, padres, maestros, medios de comunicación, autoridades y gobierno. Debemos de actuar y tomar medidas de manera coordinada para enfrentar el problema. Nos falta mucho por recorrer y considero que muchos profesores estamos conscientes de ello y lograr ofrecer una educación de calidad, tarea fundamental del Estado y de nosotros como docentes.


