sábado, 13 de diciembre de 2008

Mi aventura de ser docente

Mi aventura de ser docente

Considero que después de leer las lecturas sugeridas puede señalar que comparto varios de los puntos ahí señalados y algunos de ellos los aplico en mi práctica educativa. Sobre todo lo que dice José Manuel Esteve sobre pensar y sentir y hacer pensar y sentir a los estudiantes, ya que siempre les digo que la hora de clase es para divertirse, es para experimentar el placer por aprender e inició con una frase célebre de Aristóteles “Todos los hombres tienen el deseo de conocer” y les pregunto qué es para ustedes el deseo, qué significa esa palabra, qué es conocer, por qué es importante conocer, etc. Entonces ellos empiezan a participar, exponen sus puntos de vista. Les pongo algunas analogías, cuándo decimos que deseo un vestido, a un hombre, a alguna mujer exactamente qué quiero decir con ello, etc. Los voy cuestionando hasta que alguno de ellos se dé cuenta de por dónde va la respuesta. Es decir, trato de cuestionar sus conocimientos previos y después les explico que decía Aristóteles sobre el asunto del deseo y la admiración.

Otro de los aspectos que trabajo en las sesiones es recrear las condiciones que hicieron posible el descubrimiento de una teoría filosófica o científica. Esto es trato de hacerlos pensar y sentir el momento del descubrimiento. Retomo algunos ejemplos de la filosofía e historia de la Ciencia, de cómo descubre Kepler las órbitas elípticas de los planetas y de Galileo cuándo observa las lunas de Júpiter, estos dos acontecimientos les digo no fueron sencillos, ambos enfrentaron al paradigma Aristotélico, a la ideología de una época, a la Santa Inquisición, etc. El caso más dramático fue el de Giordano Bruno que termina en la hoguera por afirmar que el Universo es infinito. Claro que para se interesen por el tema, los cuestionó, les pregunto qué hubieran hecho ellos, se hubieran retractado como Galileo o no etc.

Evidentemente en cualquier actividad o trabajo nos enfrentamos a una serie de problemas. En el caso de nosotros los docentes tenemos que enfrentar una serie de dificultades, desde cómo hablar, qué decirles, cómo llegar acuerdos con los estudiantes sobre la normatividad, la evaluación etc. En general, nos afecta la concepción que tienen algunos sectores de la sociedad sobre el docente y a veces considero que nosotros contribuimos con ello. ¿Por qué lo digo? Hay profesores que no llevan cursos de actualización psicopedagógica y disciplinar, o no dan clases, humillan a los estudiantes, etc, considero que con estas actitudes sólo les dan argumentos a todos aquellos que quieren privatizar la educación y es una lástima que no se comprometan con lo que hacen. Entre su ser y hacer hay un conflicto, un abismo que deben resolver y es preocupante esta situación.

Quiero señalar que las lectura de P. Freire sobre todo su libro la Educación como práctica de la libertad, sobre todo el capítulo de Concientización me abrieron el camino para darme cuenta que el diálogo con el estudiante, es un acto amoroso, de reconocer en el otro la igualdad, que lo puedo escuchar y saber qué siente. A través de la lectura de P. Freire y de los constructivistas he llegado a la conclusión de que un profesor que no convierte el salón de clase en una comunidad de investigación, de diálogo abierto con los estudiantes, de saber escucharlos, debe reconsiderar su situación y dedicarse a otra cosa. Y termino mi reflexión con lo que señalaba Sócrates: el filósofo es un educador por naturaleza y Hannah Arendt señalaba que: “quien pretende educar se convierte en cierto modo en responsable del mundo ante el neófito, si le repugna esta responsabilidad, más vale que se dedique a otra cosa y que no estorbe”.

Desde el 94 he tratado de que mi ser y mi hacer confluyan en una unidad armónica. Por esa razón tome todos los cursos psicopedagógicos y tuve que elaborar material didáctico y ofrecerles lecturas más accesibles para el nivel de un estudiante de preparatoria. Para mí ser docente de nivel Medio Superior es crecer en mi Ser, como diría B. Spinoza, soy responsable de esos seres inquietos, llenos de dudas, de temores, pero también de esperanzas y proyectos. En cada sesión siempre voy con la idea de dar una excelente clase, que se diviertan, participen y que ellos la recuerden, como yo recuerdo esa clase de lógica cuando decidí estudiar Filosofía. Mi mayor satisfacción es que en varias ocasiones lo he logrado cuando ellos me dicen: profesora Bere se acuerda cuando estuvimos discutiendo sobre el conocimiento y el ejemplo que nos puso sobre sí efectivamente era creíble la historia de Tarzán de los Monos. Y entonces, entablamos un nuevo diálogo, un encuentro de ideas entre mis estudiantes y yo.

1 comentario:

  1. Hola Bere
    Con gusto te repito: Me encantaría haber sido tu alumna, te siento tan entusiasmada que has de contagiar el gusto por ñla filosofía.

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